En unos días, el Gobierno porteño comenzará a retener las licencias de conducir de quienes no respeten el semáforo rojo, sin importar el distrito o la provincia a la que pertenezcan. De este modo, al igual que ya lo viene haciendo con otras infracciones de tránsito, como manejar sin cinturón de seguridad, hablar por celular o usar auriculares, circular sin el seguro pago o conducir de contramano, y superar en más del 10% el límite máximo de velocidad permitida.
En declaraciones a la prensa, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro afirmó: "Se planteó una iniciativa del Poder Ejecutivo para trabajar sobre los semáforos en rojo, controles de alcoholemia, para cuidar la vida del vecino. Cruzar semáforos en rojo es altamente peligroso y se va a aplicar la sanción como retirarle el registro quedando inhabilitado para conducir. Sobre colectivos se han labrado infracciones, pero el tema es más complejo porque ellos argumentan que deben ir más rápido. Igualmente, hemos hecho también controles de alcoholemia y los pasajeros lo toman bien porque ha habido muchos accidentes".
Según trascendió, este cambio fundamentalmente habilita a los agentes de tránsito a quitar el registro de conducir sin que sea necesaria la intervención de un fiscal contravencional, como se exige ante una contravención.
La retención de los vehículos a los autores de faltas graves de tránsito fue consagrado como castigo en la ley nacional de tránsito por su modificatoria, la ley nacional de seguridad vial, a la que adhirió la Ciudad de Buenos Aires.
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