Espacio, calidad y confort
La renovación del crossover de Chevrolet llegó con nueva apariencia, mayor potencia en sus motores y más variantes. Se privilegió la estética en detrimento de la capacidad off road y se le quitaron algunos elementos de serie. Aquí probamos la versión diésel LTZ con caja automática.
La Chevrolet Captiva llegó a la Argentina en 2007 como un vehículo con excelente habitabilidad y gran calidad general. El año pasado se renovó ofreciendo una versión diésel con más potencia (de 150 a 184CV), una variante 4x2 y una opción entrada de gama LS.
El modelo proviene de Corea del Sur con el mismo nivel de calidad que se comercializa en los mercados del primer mundo.
Crash Test probó la versión más equipada, con la nueva motorización diésel y caja automática. A continuación, todas las sensaciones, detalles y novedades.
Diseño exterior
Los cambios estéticos se introdujeron con el objetivo de otorgarle mayor robustez y dinamismo. Por eso ahora cuenta con líneas más agresivas conservando el perfil elegante que caracteriza al modelo.
La parrilla, que fue sutilmente modificada, sigue siendo predominante, como en los últimos modelos de la marca, donde el moño dorado ocupa un lugar preponderante. Ahora se le agregaron unos nuevos faros cilíndricos y luces de giro en los espejos exteriores.
La incorporación de un nuevo spoiler representa una buena propuesta estética pero reduce los ángulos de ataque tan útiles para salir fuera del asfalto.
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Interior
La sensación al ingresar en el habitáculo sigue siendo la misma que en su antecesor. Se percibe claramente un buen nivel de materiales, terminaciones y acabados. Esta vez cambiaron algunas texturas, mejoraron los plásticos e incorporaron nuevos tapizados de cuero.
Las inserciones cromadas y símil madera elevan el nivel del modelo. A su vez, el instrumental es sobrio y de lectura fácil.
Vale la pena destacar dos detalles fundamentales en el interior: su nivel de insonorización y la excelente visibilidad que ofrece. Aquí se valora la inclusión de un espejo retrovisor con sistema antiencandilamiento.
El conductor dispone de una columna de dirección regulable en altura y profundidad y regulaciones eléctricas de la butaca (altura, corredera y respaldo). Así es sencillo alcanzar una posición de manejo cómoda.
En este tipo de vehículos claramente concebidos para el uso familiar, destacamos la valiosa incorporación de numerosos portaobjetos distribuidos en todo el habitáculo.
Equipamiento
En cuanto a su equipamiento interior, la versión LTZ incluye entre sus elementos más destacados: columna de dirección regulable en altura y profundidad, techo solar eléctrico, computadora de abordo, Control de Velocidad Crucero, cierre centralizado con comando a distancia, encendido automático de luces, espejo retrovisor automático con antiencandilamiento, espejos retrovisores externos rebatibles y calefaccionados, sensor de lluvia automático y asientos delanteros calefaccionados. Una dotación interesante pero si tenemos en cuenta su precio debería incluir un navegador satelital incorporado, que incorporan vehículos de menor valor.
Seguridad
En lo que se refiere a la protección para intentar evitar una colisión, diferentes sistemas asisten al conductor para corregir maniobras, contrarrestar errores y beneficiar el confort de marcha: frenos a disco en las cuatro ruedas con Sistema Antibloqueo de Frenos (ABS), Distribución Electrónica de Fuerzas de Frenado, Control de Tracción y Estabilidad. Además, el Hill Star Assit, brinda asistencia para el arranque en pendiente.
Todos los asientos traen cinturones inerciales de tres puntos y apoyacabezas. Para proteger a los más chicos de la familia, está equipada con anclajes ISOFIX para sillas de seguridad infantiles.
En materia de seguridad pasiva, incorpora seis airbags pero solo en esta versión LTZ. Vale la pena recordar que de serie solo incluye airbags frontales y ABS. Por su parte, también presenta barras de protecciones laterales y columna de dirección colapsable.
Motor y transmisión
La nueva Captiva incorpora dos nuevas motorizaciones que suman potencia y reducen consumo. La naftera es 2.4 L, eroga 167 CV a 5600 rpm, y está acoplada a una caja manual de 6 velocidades.
La versión diesel, que equipa a la versión que evaluamos, cuenta con un motor 2.2 L y 184 CV a 3800 rpm. Se trata de un moderno propulsor turbo con doble árbol de levas (DOHC) y cuatro cilindros con un sistema de inyección de combustible por Common Rail y un turbocompresor de geometría variable (VGT) con Intercooler. Nos dejó una grata impresión por su agilidad y aceleración para ciudad y una tremenda potencia que pudimos comprobar en ruta.
La nueva Captiva conserva el sistema de tracción activa en las cuatro ruedas a demanda. Esta utiliza la tracción delantera en condiciones naturales de conducción y sólo recurre a la tracción en las cuatro ruedas cuando requiere más tracción como puede ser ante superficies húmedas o al arrancar en una pendiente. Allí reparte la tracción con una relación de hasta 50:50.
Comportamiento
El conjunto de suspensiones logra absorber sin dificultades baches, lomos de burro y cualquier imperfección de nuestras calles, pero tampoco desentona en tierra, ripio o suelos húmedos.
La dirección con asistencia variable presenta la dureza justa según las necesidades para tener el control también al volante. A su vez, los frenos están bien dosificados.
En nuestras pruebas, la sometimos a distintos slaloms, tanto en asfalto como en ripio, y no evidenció tendencia a perder la estabilidad, ya que sus diferentes controles entran juego cada vez que la situación lo requiere.
Conclusiones
La versión renovada sigue consiguiendo adhesiones en el diseño exterior y en la calidad general del interior. A su vez, como pocos autos, ofrece una excelente habitabilidad para 7 pasajeros.
El confort mantiene los niveles de su antecesor, pero la seguridad perdió equipamiento de serie. Por otra parte, bien por la mejora en los motores y el funcionamiento de la caja automática. Pero el precio sigue siendo una variable que complica la ecuación.
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