Muchas veces la realidad está ahí, al alcance de nuestros ojos y no queremos verla o nos hacemos los distraídos. Quizá necesitamos de alguien o algo que nos ponga en órbita. Esta vez fue el cine el que desnudó una problemática muy cruda que se vive en nuestro país. La película Carancho, dirigida por Pablo Trapero y protagonizada brillantemente por Ricardo Darín, se introduce en una red mafiosa de abogados dedicada a lucrar con víctimas de siniestros de tránsito. Un negocio delictivo que no sólo implica pérdidas ilegales para las compañías sino que también se vale de la gente con menos recursos, marginados de las condiciones básicas y también de información.
En Argentina se pagan cerca de 2.500 millones de pesos en siniestros de automotores anualmente, según datos de la Superintendencia de Seguros de la Nación. A nivel mundial, las cifras del Insurance Information Institute, señalan que al menos el 10% del total de los siniestros posee algún componente de fraude o están magnificados. En nuestro país, sólo se detecta entre un 2 y un 3% del monto pagado, con lo cual el potencial de crecimiento de la detección de estos delitos es muy grande, aunque aún hay mucho trabajo por hacer.
CESVI ha desarrollado el Sistema Integrado SOFIA que cruza bases de datos con el objetivo de detectar indicadores fraudulentos. De esta manera, desde hace varios años el sistema detecta indicadores de posible fraude y constituye una herramienta para erradicarlo.
Hay organizaciones que se dedican exclusivamente a esto. Una gran cantidad de los fraudes son cometidos por particulares que los realizan por primera vez, como el autorrobo o la magnificación de los daños. Pero la otra parte, que en volumen de dinero se lleva la parte del león, está organizada por bandas que o provocan ellas mismas los siniestros o magnifican sus consecuencias, incluso llegan a mutilar a personas que por necesidad o falta de información o acceso a necesidades básicas se prestan a este tipo de prácticas.
Promoviendo la capacitación y difusión, CESVI realiza desde hace 6 años las Jornadas Internacionales sobre Fraude en el Seguro y, además, el año pasado organizó el primer Concurso Nacional Anti-fraude en Seguros. El éxito nos llevó a dar un paso más y este año ya están las condiciones para hacerlo regional, porque sabemos que la sinergia es importante y qué mejor que copiar buenas prácticas o tratar de aprender y transmitir nuestras experiencias a los países de la región.
A partir de Carancho mucha gente se puso en conocimiento de este tema y seguramente el fraude al seguro ya no será más tomado como una típica picardía argentina. A partir de ahora la sociedad tiene que asumir el compromiso de contribuir no sólo con no prestarse a estas prácticas sino también a denunciar los casos que estén a su alcance. Asimismo, desde CESVI ARGENTINA, seguiremos trabajando en pos de la prevención y concientización para que las historias de Carancho sólo queden para la ficción.
|