Con mucho agrado los saludo nuevamente desde este espacio de la revista que compartimos durante mucho tiempo reflexionando sobre la problemática vial del país, la realidad de nuestra industria automotriz y del mercado asegurador. Ante todo, tengo la agradable sensación de estar volviendo a casa.
Durante mi experiencia en el ámbito oficial, asumí un gran desafío como Director del Observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y realmente debo decir que el paso por la función pública superó mis expectativas. Al fin pudimos participar en algo que tanto pregonamos: que se tome a la seguridad vial como una cuestión de Estado.
Dejé mi cargo en la ANSV con la convicción de que hemos cumplido con los objetivos que habíamos planteado para este período y que los equipos técnicos del Observatorio están armados y consolidados, todos los procesos desarrollados, documentados y en condiciones de certificar Normas ISO 9001. Ahora comienza en el Observatorio una etapa de mayor relevancia del rol administrativo y de prosecución de los procedimientos técnicos que hemos delineado en mi etapa como Director Nacional.
Con el objetivo de optimizar y potenciar mi rol en la Agencia, voy a colaborar desde la órbita del Consejo Científico, coordinando las experiencias de los expertos que lo componen así como también adaptar o adoptar buenas prácticas de otros países con los que el organismo mantiene estrecho contacto. Por otra parte, participaré activamente del Consejo Consultivo y en distintos proyectos llevados adelante por la Agencia y en toda ocasión que se considere oportuno mi aporte.
El deber cumplido en la ANSV genera tanta satisfacción como el hecho de volver a trabajar en CESVI ARGENTINA, y nuevamente compartir el ámbito de la investigación y el aporte externo, siempre con el objetivo irrenunciable de bajar la siniestralidad vial y sus dolorosas consecuencias.
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