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A principio de año y coincidiendo con el éxodo turístico hacia la costa atlántica, la Policía de la provincia de Buenos Aires, junto a Gendarmería y la Agencia Nacional de Seguridad Vial tomaron una muy acertada medida al controlar la cantidad de pasajeros que transportaba cada vehículo que iba hacia la costa. Las protestas empezaron a aparecer instantáneamente, “que no se pueden hacer esos controles sin avisar”, “que cómo quieren que lleve a mi esposa y a mis cuatro hijos”, “que por qué no van a correr chorros en vez de molestarme a mí”. En lugar de ponernos contentos porque por fin empiezan a aparecer los tan pedidos controles, protestamos. Pero claro, los controles son buenos siempre y cuando se los hagan a otros, como si a mí las generalidades de la ley no me alcanzaran. Además, jamás se nos pasaría por la cabeza hacer un “mea culpa” al aceptar que no tenemos ni idea de lo que dice la ley de tránsito, aunque tengamos registro de conducir y manejemos desde hace veinte años.
Desde que empezaron esos controles nos bombardean diariamente con mails pidiéndonos consejos sobre cómo transportar seis o más personas en un vehículo que puede llevar cinco, o cómo hacer para llevar un bebé en una camioneta de cabina simple diseñada para vehículo de carga. La respuesta es sencilla: ¡No se puede porque la ley no lo permite! Si quieren llevar seis personas tienen que comprar un vehículo habilitado para llevar seis o más personas.
Me parece, como ya lo dije, muy oportuno ese tipo de controles, porque lo indica la ley, porque acabamos de ver siniestros donde en un sedán para cinco personas viajaban siete y porque el tránsito hacia la costa atlántica es muy intenso. Lo que sería bueno también es que, terminado el verano y cuando se apagan las cámaras de la televisión, esos controles continuaran en todas las rutas del país prestando atención a las camionetas y furgones repletas de obreros en las cajas de carga, o los camiones de reparto que llevan a los empleados en los compartimentos de carga preparando pedidos o a los despojos mortales de algo que en una época fue un auto y que circula por una autopista con dirección a alguna obra en construcción con siete personas en su interior y los tablones en el techo atados con hilo. ¿Es muy naif mi pedido, no?
Espero que las autoridades aprendan la lección de que el control sirve y reduce la siniestralidad y que nosotros como sociedad no seamos tan necios y aceptemos que cuando la ley dice “No” es no.
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