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Revista CRASH TEST

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  EDITORIAL 117 Revista N° 117

 
Ing. Fabián Pons  
 

Un logro a medias

 


Muchas veces podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío. Algunas cosas pueden satisfacernos aunque no por completo. Ese es el caso del acuerdo firmado entre la Secretaría de Industria, la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA) y la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA).

Hemos dado un paso al frente en materia de seguridad al tener pautas claras de implementación de diversos ítems de seguridad como el ABS, el doble airbag y “algunos” apoyacabezas pero no tenemos que olvidarnos de los pendientes.

En primer lugar: Las nuevas leyes brasileñas favorecieron la concreción de este acuerdo. Las fábricas argentinas accedieron a firmar un acuerdo de implementación de esos puntos de seguridad que, de todos modos, se hubiesen tenido que respetar al menos parcialmente por el intercambio automotriz con Brasil.

En segundo lugar, cuando hablamos de apoyacabezas el acuerdo sólo se limita a las plazas aledañas a las puertas. Los ocupantes de las plazas centrales traseras siguen estando desprotegidos y no van a tener la suerte de contar con el apoyacabezas en su respaldo.
En tercer lugar, no podemos dejar de estar contentos por la sanción de esta normativa que se completa recién en  2014 con la totalidad de los nuevos vehículos saliendo de fábrica con doble airbag y ABS, pero no debemos perder de vista que en Canadá, por ejemplo, el 1° de septiembre de 2011 todos los automóviles deberán estar equipados con Control de Estabilidad. El resto de los requerimientos técnicos mencionados en la Ley N° 26.363 todavía siguen pendientes.

Por eso la alegría debe ser medida y discreta. Hemos dado un paso adelante con la gran ayuda aportada por las disposiciones brasileñas. Queda mucho por hacer. El día que seamos capaces de “imponer” nuestras propias exigencias, controles y normativas en materia de seguridad va a ser otra la realidad.

Debemos estar presentes en los foros del MERCOSUR, a los cuales no asistimos como país, y donde es preciso plantear nuestras inquietudes y exigencias. De otro modo vamos a seguir dependiendo de las demandas de terceros países.