¿Por qué será que los argentinos hacemos todo a medias?, siempre nos faltan 5 centavos para el peso. Nos pasa en todos los órdenes de la vida, pero como yo sólo puedo hablar con cierta propiedad del tema automóviles, voy a poner algunos ejemplos.
Tenemos una ley que fija la obligatoriedad de tener un seguro de Responsabilidad Civil para cualquier vehículo a motor pero sólo el 75% de los autos están asegurados. Ni que hablar de las motos.
Con muy buen tino, ya hace varios años, se empezó a hablar de la Verificación Técnica Vehicular pero unas pocas jurisdicciones la adoptaron y el grado de cumplimiento en ellas deja mucho que desear. Mientras tanto, miles de desechos mecánicos siguen circulando por donde les place.
Asimismo, la ley fija ciertas condiciones de homologación para que un modelo de automóvil pueda circular por nuestras calles, lástima que nos olvidamos de construir instalaciones para poder controlar esas condiciones, por lo que el gobierno se contenta con recibir “documentación” procedente de otros países, sin verificar si la misma se condice con los autos que nos venden.
Redactamos una Ley de Autopartes para que la policía pueda controlar los desarmaderos, pero resulta que cada vez nos roban más autos y siguen existiendo los negocios descaradamente “truchos” y otros que se disfrazaron de pseudolegales a los que, vaya a usted a saber por qué, nunca se los controla o si se lo hace es para mirar sin ver.
Por otro lado, anunciamos con bombos y platillos los controles de velocidad en las rutas que llevan a la Costa Atlántica durante el verano del 2009. Se hicieron, pero hubo algún “iluminado” que, por falta de previsión, errores administrativos y tantas otras cosas, no tuvo mejor idea que condonar 1.277.772 infracciones.
¿Tendremos leyes voluntaristas? Es evidente. ¿No hay control de nada? No cabe ninguna duda. ¿Cuándo nos daremos cuenta?, ¿cuándo haremos ese “click” que nos haga cambiar como sociedad? Lo único que sé, es que la mejor forma de empezar a cambiar todo este descontrol es ponerme a trabajar y hacer bien lo que tengo que hacer. Lo invito a hacer lo mismo. Tal vez, esa sea la única manera de lograr que las buenas cosas sucedan.
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