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Indudablemente somos una sociedad hipócrita. Nos quejamos de nuestros políticos, pero no participamos. Nos quejamos de la inseguridad, pero compramos repuestos robados. Ya nos pasamos de contradictorios para ser hipócritas.
Las cifras de robos de automóviles del primer semestre muestran un
crecimiento del 17,7% a nivel nacional con respecto al mismo período del año anterior. Los autos no se roban para hacer maceteros con ellos sino para usarlos con fines non santos o para vender sus partes.
Más del 50% de los autos que se roban nunca aparecen porque terminan cortados en desarmaderos ilegales o cuasilegales. Lo triste de la historia es que los negocios ilegales existen porque tienen clientes que le generan demanda. Esos clientes somos nosotros, los supuestamente honestos, que nos quejamos de la inseguridad y que sabemos que el 30% de los homicidios se cometen en ocasión de robo de automóviles. Los mismos honestos que alimentan
la cifra de autos robados generando autorrobos para estafar al seguro. Sálvese quien pueda, ¿no?
Por el otro lado, se percibe una sensación de impunidad pasmosa. Nos muestran en la tele como se venden repuestos ilegales, pero al otro día vemos como ese negocio sigue abierto sin ningún problema. Nos dicen que es muy difícil controlarlos, pero cuando hubo voluntad política los frenaron en seco en sólo dos meses, y no hablo de otro siglo, pasó hace sólo 6 años.
Es muy poco creíble que con un mínimo de inteligencia policial no se pueda desbaratar tanto negocio trucho. Querer es poder y la inversa también. Esperamos que la nueva Dirección Nacional de Fiscalizaciones pueda llevar adelante esta materia pendiente. En sus primeros meses de vida se han cerrado varios desarmaderos clandestinos y locales que vendían piezas de dudosa procedencia. Esa es la línea. Sería importante que esta gente contara
con todo el apoyo policial y de las distintas municipalidades a fin de poder desbaratar estas redes delictivas que tantos dolores de cabeza le traen a toda la sociedad. Como soy optimista por naturaleza sigo confiando en que tenemos gente honesta a todo nivel que quiere hacer las cosas bien. Espero no equivocarme porque junto a mi error, que es lo de menos, se estaría perjudicando una vez más a la sociedad argentina.
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