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  EDITORIAL 92 Revista N° 92

 
por Marcelo Aiello  
  “Dios salve a la Reina”

 


En este momento mientras escribo estas líneas, estoy escuchando las primeras palabras de la casi ex senadora y casi ex primera dama y flamante presidenta electa Cristina Fernández. Despojada de su clásico tono crispado y desafiante, y con un estudiado e inédito discurso sereno, casi cual verdadera estadista, nos dijo a todos los argentinos: "El triunfo nos coloca en un lugar de mayor responsabilidad y obligaciones".

Fue palpable la apatía de la sociedad respecto de la elección, de las etapas previas de la campaña electoral y para con los protagonistas, fenómeno social quizás motivado por la falta de debate entre los candidatos, la ausencia de internas y la designación a dedo de los postulantes -empezando por la Presidenta electa- y la insoportable ausencia de alguna propuesta. Pero más allá de todo esto, es claro que Cristina Fernández ganó la elección contundentemente en primera vuelta y, al menos desde lo declamatorio, a partir del análisis de su primer discurso post elección, aparentemente se ha dado cuenta de la enorme responsabilidad que tiene la futura mandataria potenciada más aún por el explícito apoyo que le ha dado el Pueblo argentino, frente a tantos problemas que tiene nuestro país.

Dentro de este marco y sin dejar de lado que el próximo gobierno deberá librar una dura batalla frente a unos cuantos monstruos propios y ajenos, fundamentalmente intentará encontrar respuestas a eternos problemas sin aparente solución como la redistribución más proporcional y justa de la riqueza, la marcha de la economía y la inflación metida en el cepo de los irrisorios índices oficiales, la salud, la seguridad y la educación. Y es en estos últimos tres aspectos en los que por la íntima relación con nuestra actividad, encontramos un déficit de visión alarmante, casi lindante con la parálisis paradigmática que omite dentro de estos factores a la inseguridad vial y los accidentes de tránsito.

Los antecedentes y las perspectivas a futuro no son muy alentadores, y no sólo porque no se logró avance alguno en la parte masculina del gobierno conyugal. Ante la imposibilidad de preguntarle a la flamante Presidenta electa en sus épocas de candidata, por su negativa a cuanta entrevista se le propusiera, se intentó encontrar dentro de su plan de gobierno alguna referencia al tema y sólo se pudieron observar menciones muy laterales enmarcando a los aspectos viales dentro del desarrollo de la economía, mencionando un plan neokeynesiano de obra pública, pero en ningún momento se refirió a cuestiones específicas sobre seguridad vial.

Es decir, en el mejor de los casos, solamente se invertirá en infraestructura vial, a pesar de que es conocido que la construcción de más y mejores caminos solamente es uno de los pilares en los que se debería sustentar las soluciones a este mal que no sólo está dejando a miles de familias desgarradas por la pérdida o discapacidad de alguno de sus integrantes, sino que por otro lado está hipotecando gran parte de nuestro futuro económico, al perder parte de la población económicamente más activa. La concientización, la educación, los controles, las penalizaciones, la unificación de criterios en el otorgamiento de licencias, la verificación técnica para los vehículos de todo el país, entre otras cuestiones, evidentemente quedarán para otro momento…

Es importante que el Gobierno y la sociedad toda entendamos que cuando hablamos de los problemas en el área de la salud también deberíamos estar hablando de la primera causa de muerte en menores de 35 años y tercera a nivel general. Que cuando hablamos de inseguridad también deberíamos estar hablando de la imposibilidad de transitar libremente sin que eso signifique un constante atentado a la integridad física de las personas. Y que cuando hablamos de falta de educación no sólo estamos hablando de los altísimos índices de analfabetismo sino que también deberíamos hablar de la herramienta de información y concientización por excelencia para poder prevenir los accidentes viales. En otras palabras, necesariamente la próxima administración debería tomar a la inseguridad vial como una cuestión de Estado y una endemia social que debería resolverse en forma inmediata. Confiamos en que la sensibilidad de mujer y madre de nuestra próxima mandataria aflore de su rigidez y contribuya a saldar esta deuda social.

A esta altura, el cotillón y "Tu voz", la canción que acompañó a la Presidenta en sus actos de campaña, me estaban diciendo que el acto de proclamación estaba concluyendo y que comienza una ¿nueva? etapa. Dios salve a la Reina.