A esta altura de los acontecimientos, uno se pregunta si tiene sentido seguir hablando y divulgando cifras de muertes en accidentes de tránsito. Seguramente, muchos de ustedes se sienten saturados de escuchar sobre el tema, pero la realidad nos golpea día a día sin tregua: el constante incremento de víctimas es una realidad insoslayable que no nos permite hacernos los distraídos y mirar para otro lado. Mucho menos a Crash Test, el órgano de difusión de CESVI Argentina, una empresa que mantiene un compromiso con la seguridad vial concreto desde su formación hace más de 11 años. Lo que sí está claro es que la importancia de las cifras no radica en el número de víctimas en sí, sino en la información respecto a lugares, edades, tipología de los accidentes, información vital para direccionar correcta y oportunamente las acciones.
Resultaría tedioso e inútil comenzar a enumerar datos que cuantifiquen la gravedad del problema y menos aún entrar en una discusión estéril respecto del lugar que ocupa nuestro país en los distintos rankings mundiales de la materia. Pero hay algunos datos que no dejan de asombrar. Aún a quienes trabajamos en esto. Según la Asociación Médica Mundial, cerca de 1.2 millones de muertes y alrededor de 50 millones de lesionados se producen en las rutas y autopistas de todo el mundo cada año. “Los accidentes de tránsito graves son un problema de salud pública con consecuencias similares a las enfermedades como el cáncer y las cardiovasculares”. A este ritmo se espera que en 2020 constituyan la tercera causa de muertes en el planeta.
Ante este panorama desalentador en la mayor parte del mundo, la Organización Mundial de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas y UNICEF decidieron, en conjunto, declarar la semana del 23 al 29 de abril como “Semana de la Seguridad Vial”. En este sentido, CESVI se sumó a la iniciativa y desarrolló una serie de actividades dirigidas a actores sociales referentes de nuestra sociedad para que esta declaración de la ONU no sólo quede en una proclama de marketing, y que dichas acciones se trasladen y multipliquen en los distintos estamentos de la sociedad. Creemos que es nuestra responsabilidad como referentes en materia de seguridad vial en la Argentina.
Además, nos sumamos a distintas propuestas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y también realizamos acciones propias como la campaña “Pensá!” que invita a reflexionar que “todos somos parte de la solución”, cursos de manejo a referentes sociales y charlas extra curriculares en establecimientos educativos.
Pero sabemos que esta batalla se gana sólo con esfuerzo y dedicación. La misma que deben librar quienes nos dirigen. A propósito de esto, en este número publicamos un informe exclusivo sobre las propuestas electorales de los principales candidatos a Jefe de Gobierno porteño en las próximas elecciones de junio y cuáles son los problemas que hay que resolver.
En un primer análisis, las propuestas de los candidatos parecen estar en la dirección correcta para encontrar una solución al caos habitual de la Capital Federal. Pero sabemos que no hay fórmulas mágicas. Tiene que haber un plan estratégico que contemple propuestas integradoras en lugar de “parches”. Las últimas medidas tomadas por el actual ejecutivo de la Ciudad, como intensificar la rigurosidad de los exámenes teóricos para tramitar la licencia de conducir, sin duda rendirán sus frutos sólo si no son aisladas y se acompañan por otras, como por ejemplo incrementar la exigencia de los exámenes prácticos. Tampoco es bueno que se tomen medidas electoralistas de último momento.
Será necesario que los dirigentes muestren la madurez suficiente como para acompañar un proceso que deberá ser, sí o sí, a largo plazo. Que en el caso de permanecer la actual gestión se continúe con el proceso comenzado no hace mucho, y que si la voluntad del Pueblo dictamina que serán otros los que tienen que administrar la Ciudad no se borre de un plumazo lo hecho positivamente por el sólo hecho de diferenciarse. Es decir, se necesita que las acciones se apliquen más allá de los nombres y de los colores políticos de quienes conducen los destinos de los ciudadanos.